lunes, 9 de marzo de 2015

El opio, una droga inteligente

Cuando hablamos de drogas inteligentes, casi todos pensamos en novedosos fármacos que ejercen una complicada acción sobre nuestro cerebro con el objetivo de mejorar el rendimiento. Sin embargo, no siempre es así, e igual que muchos productos naturales pueden ser considerados drogas inteligentes, lo mismo sucede con algunas sustancias psicoactivas clásicas. Si damos un repaso a las que se utilizaban antes de la era farmacológica -que da comienzo a finales del siglo XIX- vemos que el jugo de la adormidera era la droga intelectual por antonomasia, la que se tomaba cuando se deseaba lucidez y claridad mental junto con calma y estabilidad emocional. Escohotado incluye al opio entre las drogas de paz, pero -al contrario que el alcohol o los tranquilizantes- éste no hace perder el buen sentido, sino que mantiene y potencia las facultades cognitivas del consumidor, que logra tomar distancia con respecto a los problemas internos y externos. El opio fue durante siglos la droga euforizante de Europa; y ello no porque proporcionase estimulación tal como la entendemos en nuestro tiempo, sino porque duerme la parte instintiva del hombre y deja libre el intelecto, además de la tranquilidad y analgesia que proporciona al organismo. Por este motivo podemos afirmar que es la sustancia de la era pre-farmacológica más profusamente utilizada como droga inteligente.

Propiedades

En cuanto a sus propiedades terapéuticas, ha sido uno de los medicamentos más importantes de la historia, empleado para combatir numerosas dolencias desde las primeras civilizaciones. Se obtiene de la adormidera (Papaver somniferum) mediante incisiones en las cabezas, unos días después de perder los pétalos. El látex se seca y se convierte en una resina de color marrón que se separa mediante raspado. Algunos de los más destacados productores (legales o ilegales) son Afganistán, India, Tailandia, Laos, China y Japón. En España se cultiva para la industria farmacéutica y, además de los ocasionales campos de opio silvestre, de vez en cuando algún drogófilo descubre una plantación "legal" e intenta aprovechar la coyuntura.
En lo que respecta a su modo de uso, se puede fumar, ingerir de varias formas (las bolitas sin mayor preparación, hervido en infusión, en la clásica preparación de láudano...), o administrar por vía rectal. Dice Font Quer1 que el Papaver somniferum contiene unas dos docenas de alcaloides disueltos en el látex, de los cuales el más importante es la morfina, que aparece en una proporción que va del 3 al 20%. Otros alcaloides son la codeína (0.3%), la papaverina (1%) y la narcotina (6%). Añade que algunas de sus principales aplicaciones terapéuticas son acabar con el dolor, mitigar la tos, refrenar los flujos estomacales y producir sueño. Hablando de medicina, hasta hace unos años existía un popular medicamento contra la diarrea a base de opio y otros fármacos, en forma de bonitos comprimidos oscuros con un rico aroma (ahora contiene loperamida, el opiáceo habitual en los productos antidiarreicos que no ofrece nada al drogonauta). Todavía existe un producto en farmacias que contiene extracto de opio -aún aparece en las bases de datos que consulto; no sé si lo habrán retirado a última hora-, aunque en combinación con belladona. Muchos jarabes para la tos contienen opiáceos (normalmente dextrometorfano); la misma codeína, alcaloide del opio, se comercializa con esta indicación. Algunos drogófilos se pegan viajes con estos medicamentos, pero más que viajes se trata de un colocones con aplatanamiento generalizado y embotamiento mental, en mi modesta opinión. Como suele decirse, tengan cuidado con la dosis, no sea que se encuentren con lo que no andaban buscando

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